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domingo, 15 de marzo de 2026

LUNES 16.3.2026 AD: "¡¡¡Creyó en la Palabra de Jesús y se puso en camino!!!" (Jn 4, 43-54).

EVANGELIO DEL LUNES 16.3.2026 AD:

L 16. "¡¡¡Creyó en la Palabra de Jesús y se puso en camino!!!" (Jn 4, 43-54). 

¡¡¡Buenos días hermanos!!! Hoy se nos invita a estar con Dios en el santo Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo según San Juan (4, 43-54), en el que el Señor sana una enfermedad. Y esto no es lo más importante, sino que así se manifestó la Gloria de Dios y toda una familia creyó en el Señor y así se salvaron sus almas... ¡Eso fue lo importante de verdad!

Y, esto fue posible porque tuvieron Fe, Humildad y perseveraron en la oración. Porque la enfermedad no aleja ni acerca a Dios en sí misma, sino la actitud con la que la afrontamos. Desde luego es el momento en que se nos muestra más claramente nuestra debilidad y lo caduco de esta vida (que tendemos a valorarla como un absoluto, aunque la experiencia nos muestra, una y otra vez, que es limitada y temporal)...

En el Evangelio de hoy la enfermedad les lleva a confiar en Dios y a ir con Fe a Él; a perseverar en las pruebas, y a ponerse en camino y a la sanación: ¡pero no sólo del cuerpo! (que ya lo tenemos perdido hasta que sea glorificado en la Resurrección de los muertos) ¡sino también del alma!

Y buscando la salvación de nuestra alma y la de nuestros familiares y seres queridos, vamos al Evangelio de la mano del Señor, pidiéndole que nos muestre como hacerlo vida en nosotros, y con la certeza de que Él mismo lo irá haciendo así e irá actuando en nuestro interior. Si hacemos lo que este padre en el Evangelio de hoy, que me gustó tanto que la cojo como título hoy... ¡Ojalá nosotros hiciéramos lo mismo! ¡¡¡Qué creyéramos en la Palabra de Jesús y nos pusiéramos en camino!!!

Vamos al encuentro con la Palabra, "en la hora de la brisa", de la mano del Señor: ¡¡¡Ven Espíritu Santo!!! ¡¡¡Ven Espíritu Creador!!!

(1) "EN aquel tiempo, salió Jesús de Samaría para Galilea. Jesús mismo había atestiguado: «Un profeta no es estimado en su propia patria». (2) Cuando llegó a Galilea, los galileos lo recibieron bien, porque habían visto todo lo que había hecho en Jerusalén durante la fiesta, pues también ellos habían ido a la fiesta. (3) Fue Jesús otra vez a Caná de Galilea, donde había convertido el agua en vino. (4) Había un funcionario real que tenía un hijo enfermo en Cafarnaún. Oyendo que Jesús había llegado de Judea a Galilea, fue a verlo, y le pedía que bajase a curar a su hijo que estaba muriéndose. (5) Jesús le dijo: «Si no veis signos y prodigios, no creéis». (6) El funcionario insiste: «Señor, baja antes de que se muera mi niño». (7) Jesús le contesta: «Anda, tu hijo vive». (8) El hombre creyó en la palabra de Jesús y se puso en camino. (9) Iba ya bajando, cuando sus criados vinieron a su encuentro diciéndole que su hijo vivía. Él les preguntó a qué hora había empezado la mejoría. Y le contestaron: «Ayer a la hora séptima lo dejó la fiebre». El padre cayó en la cuenta de que esa era la hora en que Jesús le había dicho: «Tu hijo vive». Y creyó él con toda su familia. Este segundo signo lo hizo Jesús al llegar de Judea a Galilea."

(1) "EN aquel tiempo, salió Jesús de Samaría para Galilea. Jesús mismo había atestiguado: «Un profeta no es estimado en su propia patria»."

Jesús, que es galileo, vuelve a Su patria. Insiste a pesar de lo mal que fue recibido y aunque aún resuenan en la memoria de los Apóstoles Sus palabras diciendo que ningún profeta es bien recibido en Su tierra... ¡Pero el Maestro no abandona a los suyos y vuelve allí, aunque quisieron matarlo! (¡Eso sí es perdonar!).

¿Y nosotros? ¡Sí, nosotros! Que tras el Bautismo soy sacerdote, profeta y rey. ¿Somos bien recibidos en nuestra tierra?

Si lo somos debemos dar las gracias a Dios por el ambiente tan santo en que estamos, o debemos preguntarnos si somos "cristianos secretos" y si damos nuestra alegría y consuelo o damos la Alegría del Evangelio. Lo primero no es malo, pero es limitado y temporal, y no salva almas. Lo segundo tiene Palabras de Vida Eterna y pude salvar Vidas. A veces hacer sólo un pequeño bien nos aleja de hacer lo mejor.

Por supuesto, esta reflexión es primero para mi. ¡Cuánto me queda por mejorar! ¿Cuántos no han llegado a Dios por mis cobardías? ¿Cuántas veces me predico yo y no a Cristo? ¿Cuántas veces mis pecados e imperfecciones alejan a la gente de Dios? (Estemos como estemos y veamos lo que veamos, lo único importante es seguir aprovechando esta Cuaresma, y toda nuestra vida cristiana, para seguir creciendo, purificándonos e intentar llegar al encuentro con Dios los más limpios posibles y con muchos actos de misericordia).

Hoy quiero dar las gracias a Dios por tener más de 349.700 visitas, la mayoría de EEUU y España, pero también de países de Europa, Asia y América latina. ¡Incluso lo leen hermanos en países árabes a los que os mando un abrazo fuerte en el Señor!

Pero ese no es el número que busco al escribir este blog. Busco un número más pequeño para presentar al Señor, quizás un 1 o un 2... ¡Y ese será el más importante! Lo entenderemos leyendo la Carta del Apóstol Santiago5, 19-20"Si alguno de vosotros, hermanos míos, se desvía de la verdad y otro le convierte, sepa que el que convierte a un pecador de su camino desviado, salvará su alma de la muerte y cubrirá multitud de pecados".

Qué el Señor, que pone la semilla y hace crecer los frutos bendiga este blog y a sus lectores, y esta humilde reflexión, y a los que la comparten y difunden, para que el Evangelio nos ayude a salvar nuestras almas de la muerte y a cubrir muchos pecados... ¡¡¡Amén!!! (Así son las cosas del Señor: el que parece ayudar es siempre el más ayudado. Y lo importante es el Evangelio, no la reflexión... ¡Y quizás sea yo ese al que el Evangelio está salvando!).

(2) "Cuando llegó a Galilea, los galileos lo recibieron bien, porque habían visto todo lo que había hecho en Jerusalén durante la fiesta, pues también ellos habían ido a la fiesta."

Esta vez los galileos Sí creen en Jesús. No por Fe, sino por ver los milagros que el Señor hizo en Jerusalén en la fiesta. (Imagino que se refiere a la Pascua, que era la mayor de las fiestas y una de las tres celebraciones anuales por las que cada judío debía ir al Templo de Jerusalén)...

¡No han tenido otro remedio que creer en Él! ¡Al ver sus milagros! Y sus dudas se esfumaron. Y tiene mérito, porque los fariseos vieron los mismos milagros y pensaron que era obra del demonio.

Al Jesús de los milagros y signos poderosos es fácil acogerle. Al carpintero amigo de pescadores, publicanos y pecadores, ya no tanto. Y al que muere en la cruz, es muy difícil acogerle. ¡Pues mucho cuidado que no nos pase a nosotros! ¡Y nunca sabemos de que forma se nos presentará el Señor! (Como mendigo, como otro hermano, o en nuestra vida en forma de Cruz).

(3) "Fue Jesús otra vez a Caná de Galilea, donde había convertido el agua en vino."

Vuelve al lugar de su primer milagro: cuando convirtió el agua en vino en una boda, cuando Santa María le avisó: "No tienen vino"; y aunque Jesús repuso que su hora aún no había llegado, La Madre insiste y dice a los criados: "haced lo que Él os diga". Y Jesús transformó el agua en vino, generosamente, y no para salir del paso y sobró en abundancia y de calidad insuperable.

El vino es símbolo de la alegría. Ya el día de la boda les iba a faltar la Alegría. Y Jesús, señala la importancia del matrimonio haciendo Su primer milagro en una boda y santifica esa institución de Derecho Natural basada en la unión permanente y estable entre un hombre y una mujer. (Jesús dirá que no es estable, sino definitiva hasta la muerte de uno de los cónyuges).

Y la Virgen nos habla a todos y nos llama a la misión y nos recuerda que los que viven sin Dios: "no tienen vino" y nos dice la forma de vivir la misión: "haced lo que Él os diga". ¡La verdadera devoción a María, lleva SIEMPRE a Jesucristo!

¿Qué pensaría el Señor paseando por esas calles? ¿Recordó el milagro? ¿Pensó en otro matrimonio mayor del que Él es protagonista?: ¡¡¡Del matrimonio de Dios con Su Iglesia!!! Qué el Señor nos ayude a perseverar en este Santo Matrimonio, y a ser fieles cada uno en la vocación a la que Él nos llama y a cumplir nuestros deberes de estado hasta el final. (Será más fácil cuanto más unidos al Señor estemos)... 

(4) "Había un funcionario real que tenía un hijo enfermo en Cafarnaún. Oyendo que Jesús había llegado de Judea a Galilea, fue a verlo, y le pedía que bajase a curar a su hijo que estaba muriéndose."

El funcionario real desaparece y se presenta al Señor un padre desesperado por la enfermedad de su hijo, y ve a Jesús como su única salvación. (Es menos humilde y tiene menos Fe que el centurión y sí le pide que vaya a su casa, porque necesita ver que lo hace).

(5) Jesús le dijo: «Si no veis signos y prodigios, no creéis». 

Jesús no se niega pero prueba su fe y se hace de rogar. Y le hace un reproche que va para toda Galilea: ¡Qué sólo creyeron al verle hacer milagros en Jerusalén! Pero, cuando estuvo con ellos no tuvieron Fe en Él.

¡Qué fuertes son los prejuicios que nublan la vista y no nos dejan ver a Dios estando delante! Y lo mismo pasa con nuestros pecados,  ídolos, egoísmos, autosuficiencias... ¡Nos pueden estar separando de Dios, aunque Él esté frente a nosotros cada día!

(6) El funcionario insiste: «Señor, baja antes de que se muera mi niño». 

El funcionario se inquieta mas no desespera, ni se da por vencido e insiste. No se excusa (y al no excusarse reconoce su culpa y sabe que sólo cree por Sus milagros), y humilde le pide de nuevo, que le salve porque está muy grave y puede morir...

Es la oración que persevera sin ver frutos. La de Santa Mónica, que perseveró hasta que San Agustín tuvo 33 años, y que entre lágrimas fue capaz de seguir teniendo Fe y confiando en Dios, y transformó un pecador desgraciado en un gran Santo de Dios.

El inmenso problema de nuestra sociedad no es que haya muchos pecadores, que siempre los hubo y los habrá, sino que los padres de hoy prefieren aceptar los pecados de sus hijos que rezar con Fe a Dios por su conversión. ¡Y eso está llevando a toda la sociedad y a muchas almas al borde del abismo!

(7) "Jesús le contesta: «Anda, tu hijo vive»."

Jesús le concede la salvación de su hijo y perdona en él a toda Galilea. Perdona de la mejor manera, educando antes para que puedan aprender y se arrepientan de haber rechazado al Hijo de Dios, a Dios Encarnado...

Y le comunica que su hijo ya está curado,... ¡Pero son sólo palabras! ¿creerá en ellas este pobre padre?

Y es necesario tener Fe para poder dar el primer paso. Y este Evangelio lo muestra y el funcionario debe volver a casa con Fe, sin saber si será o no curado. ¡Así es la Fe! Es necesario dar el primer paso, y responder a la llamada que Dios nos hace, para poder llegar a Él... 

Por eso lo mejor es comenzar a andar hacia Dios. El ateo puede comenzar con una oración condicionada: "Dios mío, si existes que yo también te vea". Y el que se ve puesto a prueba, por ejemplo porque ve que sus hijos están perdidos: "Sé Señor que Tu Amor es mayor que nuestro pecado, y te entrego a mis hijos, para que  hagas en ellos lo que yo no pude, y para que con un milagro los devuelvas al estado de Gracia que sueñas para nosotros". ¡Y podremos incluso morir sin ver frutos, pero si perseveramos hasta el final, Dios es fiel y sabrá como hacer posible lo que nos parece imposible! ¡¡¡Ojalá que este siglo XXI pueda ver un ejército de "Santa Mónicas"!!! ¡¡¡Padres y madres capaces de cambiar el mundo con su oración y su Fe!!! ¡¡¡Amén!!!).Y recordemos que San José, murió sin ver la vida pública de Jesús... ¡Qué él, que es un gran ejemplo de confianza en Dios, nos ayude a tener Fe hasta el final y nos asista en la hora de nuestra muerte! ¡¡¡Amén!!!

Lo bonito es que he visto en estos últimos años como son los hijos los que evangelizan a sus padres... Unos jóvenes a los que se les ha querido robar al verdadero rostro de Dios por todos los medios, se han encontrado con Jesucristo y ahora están evangelizando a sus padres... ¡Es normal! ¡Pues "si estos callan hablarán las piedras"!

(8) El hombre creyó en la palabra de Jesús y se puso en camino. 

Y vemos como ha ido creciendo su Fe. Primero fue tan fuerte para creer en Jesús e ir a pedírselo (Es la Fe del que comienza a hacer oración y ya tiene suficiente Fe para dirigirse a Él). ¡Pero su Fe va creciendo según habla con el Señor! ¡Y llega a ser tan grande que cuando Jesús le dice que su hijo ya está curado, lo cree y se pone en camino! ¡¡¡Su fe creció en el trato con el Señor!!!

Y podemos sacar de aquí una enseñanza: ¡Nuestra Fe irá creciendo según tratemos con el Señor! Cuanta más oración, Sacramentos, limosna y ayuno... ¡mayor será nuestra Fe! (Y si no la regamos se secará, enfermará y morirá. ¡Dios no lo permita! Y ya que sabemos como hacerla crecer... ¡hagámoslo!).

(9) Iba ya bajando, cuando sus criados vinieron a su encuentro diciéndole que su hijo vivía. Él les preguntó a qué hora había empezado la mejoría. Y le contestaron: «Ayer a la hora séptima lo dejó la fiebre». El padre cayó en la cuenta de que esa era la hora en que Jesús le había dicho: «Tu hijo vive». Y creyó él con toda su familia. Este segundo signo lo hizo Jesús al llegar de Judea a Galilea.

Sus criados le informan que su hijo sanó. Y él, conseguido lo que quería, duda (o quiere asegurarse): "¿Fue Jesús quien lo curó?". (Eso pasa: la gente reza pidiendo un milagro, y si se le concede piensa: "Se ha curado, pero seguro que un milagro no ha sido")... 

Pero cuando pregunta la hora de la curación sus dudas se disipan. Y entonces la mayor curación viene a él y a su familia, y al creer en Jesús sus nombres pasan a estar escritos en El Libro de la Vida. Y es que las curaciones físicas son sólo signos de otras más importantes y profundas: ¡las del alma!

¡Cuánto tiempo dedicamos a nuestros cuerpos mortales que se pudrirán antes de la resurrección de la carne! ¡Cómo si valiesen las dietas y las horas de gimnasio para la vida eterna! ¡Y que poco tiempo invertimos en nuestra alma inmortal, en lavarla y hacerla crecer en Gracia y en conocimiento de Dios! ¿No sería bueno dedicarnos a cuidar nuestra alma al menos el mismo tiempo que a nuestro cuerpo?

+ Oremos porque deseemos vehementemente que nuestros nombres y los de los nuestros estén escritos en El Libro de la Vida y actuemos en consecuencia hasta el final de nuestra vida para que así sea. Y porque escuchemos con Amor las enseñanzas de Santa María para poder ayudar a otros hermanos: "No tienen vino"; "Haced lo que Él os diga"...

+ Por los en apariencia alejados de Dios y que no tienen oraciones en su entorno, que ahora agonizan... ¡Oremos por ellos! Porque puedan tener la LUX del arrepentimiento para alcanzar la Gracia... ¡¡¡Amén!!!

¡Feliz y Santo día hermanos! ¡Besos y abrazos  DCOLORES!!!

Pd: Y no olvidéis nunca que cualquier semilla puede ser el origen de un bosque, (si Dios  así lo quiere)... ¡¡¡Esparcid Sus semillas!!! ¡No os las quedéis sólo para vosotros!

sábado, 14 de marzo de 2026

DOMINGO 15.3.2026 AD: "Él dijo: "Creo Señor"... " (Jn 9,1.6-9.13-17.34-38)

EVANGELIO DEL DOMINGO 15.3.2026 AD:

D 15. "Él dijo: "Creo Señor"... " (Jn 9,1.6-9.13-17.34-38),...

¡Buenos días hermanos! Hoy, Día del Señor, y día 26 de la Cuaresma se nos invita a contemplar, a contrastar nuestra vida a su LUX, y a estar con Dios en el Santo Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo según San Juan (9,1.6-9.13-17.34-38).

Y sin más dilación y con la Alegría de ser hijos de Dios y de saber que "en vida o muerte somos del Señor", vamos de Su mano al Evangelio de hoy: ¡¡¡Ven Espíritu Santo!!! ¡¡¡Ven Espíritu Creador!!!

(1) "En aquel tiempo, al pasar Jesús vio a un hombre ciego de nacimiento. (2) Y escupió en tierra, hizo barro con la saliva, se lo untó en los ojos al ciego y le dijo: «Ve a lavarte a la piscina de Siloé (que significa Enviado).» (3) Él fue, se lavó, y volvió con vista. (4) Y los vecinos y los que antes solían verlo pedir limosna preguntaban: «¿No es ése el que se sentaba a pedir?» Unos decían: «El mismo.» Otros decían: «No es él, pero se le parece.» (5) Él respondía: «Soy yo.» (6) Llevaron ante los fariseos al que había sido ciego. Era sábado el día que Jesús hizo barro y le abrió los ojos. También los fariseos le preguntaban cómo había adquirido la vista. (7) Él les contestó: «Me puso barro en los ojos, me lavé, y veo.» (6) Algunos de los fariseos comentaban: «Este hombre no viene de Dios, porque no guarda el sábado.» (8) Otros replicaban: «¿Cómo puede un pecador hacer semejantes signos?» Y estaban divididos. (9) Y volvieron a preguntarle al ciego: «Y tú, ¿qué dices del que te ha abierto los ojos?» (10) Él contestó: «Que es un profeta.» (11) Le replicaron: «Empecatado naciste tú de pies a cabeza, ¿y nos vas a dar lecciones a nosotros?» Y lo expulsaron. (12) Oyó Jesús que lo habían expulsado, lo encontró y le dijo: «¿Crees tú en el Hijo del hombre?» (13) Él contestó: «¿Y quién es, Señor, para que crea en él?» (14) Jesús le dijo: «Lo estás viendo: el que te está hablando, ése es.» (15) Él dijo: «Creo, Señor.» Y se postró ante él."

(1) "En aquel tiempo, al pasar Jesús vio a un hombre ciego de nacimiento. 

Esto sucedió en el siglo I y sucede ahora en nuestro interior, o nos habla de otra historia que sucedió  ya en nuestras vidas o que tiene que suceder, o que tiene que seguir sucediendo una y otra vez... (Parece que no tiene mucho sentido lo que digo pero espero poder explicarlo).

En la escena contemplamos a un carpintero, a un hombre normal, pero con palabras y signos que no son de este mundo y con un porte y majestad que ningún rey pudo igualar, que mira con Amor infinito a un ciego de nacimiento. (Al que yo me imagino sentado, apoyado sobre una piedra o pared para no perder su referencia con el mundo, cerca de un camino polvoriento, con la mano extendida mendigando limosna y con el corazón abierto mendigando Amor... ¡y el Señor Jesús le ve y le Ama!).

Y esto mismo sucede ahora mismo en nuestro interior: el Maestro nos mira tirados al borde del camino, humillados, ciegos, necesitados de Amor, con ese Amor infinito que le llevó a crearnos ...

Para algunos es la primera vez que son conscientes de que se está dando ese encuentro. Porque el Señor ha venido más veces a verles y no han querido darse cuenta; o a muchos les pareció verle y han preferido mirar a otro lado: "mañana le abriremos le decía/ para lo mismo responder mañana". Y nuestra vida sigue avanzando inexorable, hacia la Pasión y la muerte... y sólo podemos elegir vivirlo todo solos o al lado del Señor.

Otros hemos tenido más suerte: Hace tiempo que el Maestro nos encontró al borde del camino: tirados y llenos de fango y polvo, y hasta nos habíamos olvidado de que éramos hijos de Dios, y estábamos ciegos, abríamos la mano mendigando Amor, pero no encontrábamos Amor porque sólo hay Amor donde está Dios. ¡Y ese día jamás lo olvidaremos porque fue el principio de nuestra salvación! ¡¡¡Alabado sea Jesucristo!!!

(2) "Y escupió en tierra, hizo barro con la saliva, se lo untó en los ojos al ciego y le dijo: «Ve a lavarte a la piscina de Siloé (que significa Enviado).»"

Jesús no nos cura a distancia, ni siente asco por nuestras enfermedades y úlceras, nos toca con sus manos en el centro de nuestros males y así combina el Aliento y el Agua Viva de Dios con nuestra naturaleza: ¡Somos sólo barro! ¡Barro que en las manos de Dios puede serlo todo!

Pero igual que el Señor lo da todo también espera algo de nosotros: ¡Quiere que nos pongamos en camino y nos lavemos en el Agua Viva del Enviado!

Y ese todo que nos da quedará infecundo sino hacemos nuestra parte. Y sería una auténtica tragedia después de encontrarnos con Dios, y de que nos Ame y nos quiera curar, que nosotros no hagamos lo nuestro y no queramos ir a la piscina del Enviado; o no queramos ir a confesarnos y a lavarnos en el Agua Viva de todos nuestros pecados. ¡Cristo quiere sanarnos y nos pide que hagamos sólo una cosa! ¡¡¡Hagámosla!!!

Pero aún habría una cosa peor: Ir, lavarse, recuperar la vista y al tiempo volver a la oscuridad, al fango, a la indignidad, a olvidarnos del Amor y querer volver a ser esclavos en Egipto. Que no se nos olvide: ¡¡¡Más vale desierto con Dios que oasis con el diablo!!! (Porque estos oasis son falsos y llevan al infierno; y los desiertos con Dios sólo nos llevan a la Tierra Prometida... ¡¡¡Gloria a Dios siempre!!!)

(3) Él fue, se lavó, y volvió con vista.

El ciego decide ir y lavarse. ¡Y fue porque creyó en Jesús! Y no fue ya con vista. Cuando comenzó a caminar seguía ciego, y fue poco a poco tras lavarse cuando recobró la luz. Y eso me recuerda a uno que me pedía certezas para creer y poder dar el primer paso. ¡Pero no es así! Es justo al revés, cuando se cree y vamos a la piscina del Enviado es cuando recuperamos la vista. (Sólo podemos usar la razón, -como yo intenté con él-, para ver que es más racional creer que no creer, pero las certezas llegarán según caminemos con el Señor.) El Obispo Munilla lo explicó muy bien comparándolo con un largo pasillo de luces automáticas en el que según se avanza se van encendiendo luces... ¡¡¡Así es!!! Y cómo no demos el primer paso se quedará a oscuras (Eso sí, si podemos dar el primer paso porque Dios nos llama a hacerlo y nos capacita para ello. ¡Y la llamada a la santidad es universal, así que no dudes de que Dios también te llama!)...

(4) Y los vecinos y los que antes solían verlo pedir limosna preguntaban: «¿No es ése el que se sentaba a pedir?» Unos decían: «El mismo.» Otros decían: «No es él, pero se le parece.» 

Cuando algo no encaja en nuestros rígidos esquemas mentales preferimos negar lo evidente. ¡Ellos prefieren pensar que no es el mismo y que un ciego no puede llegar a ver! Como cuando un niño, en una estación de esquí, se puso a decir a su madre a voces: "¡¡¡Mamá mira el Papa!!!" Y la madre no le creyó y le mandó callar. Pero sí era San Juan Pablo II que había subido a esquiar con su secretario, (y que tras ser descubierto por el niño tuvieron que regresar).

Ese es el problema de nuestros ojos ciegos acostumbrados al mal y a que nos digan lo que debemos ver, que se pierden la Verdad cuando está ante sus ojos y se pierden los milagros.

Es bonito que haya vecinos que ven y no se acobarden de decirlo: "¡Sí, es el mismo hombre y ahora ve!". ¡Es bonito que haya personas que crean en la Verdad y no dejen de buscarla en toda su vida! ¡Todos alcanzarán la meta! (Y decir la verdad y no callar puede ser una misión para la que Dios cuenta con nosotros).

¿Y nosotros? ¿Preferimos creer una mentira cómoda o seguir buscando la Verdad pase lo que pase?... ¡Cuántas cosas van a depender de que respondamos correctamente estas preguntas! 

(5) "Él respondía: «Soy yo.» "

El ciego, agradecido, hace lo único que puede hacer: ¡Dar testimonio! Y contar la verdad de lo que le pasó. ¡Porque en su vida hubo un milagro y no puede callar! (Callarse sería robarles a los demás la posibilidad de encontrarse con Dios). Y esto se explica muy bien en Hechos: "No podemos dejar de hablar de lo que hemos visto y oído..."

¡Qué el Amor de Dios llene tanto nuestros corazones que nosotros también no podamos dejar de hablar de lo que hemos visto y oído!

(6) Llevaron ante los fariseos al que había sido ciego. Era sábado el día que Jesús hizo barro y le abrió los ojos. También los fariseos le preguntaban cómo había adquirido la vista.  (...)  Algunos de los fariseos comentaban: «Este hombre no viene de Dios, porque no guarda el sábado.» 

Los que no son capaces de ver la Verdad aunque pase ante sus ojos, necesitan que otros, (que no estaban allí), les digan lo que "de verdad" ha pasado.

Y esto nos muestra el prestigio que tenían los fariseos antes el pueblo, y como eran respetados por ellos...

Al menos los fariseos aceptan una parte de la Verdad: ¡El ciego ve! (¡Lástima que eso no termine de acercarles a Dios!), y que una excusa, como curar el sábado, les haga rechazar a Jesús y así rechacen su propia salvación. Pero no nos adelantemos, antes le preguntan por lo más importante: "¿Cómo ha adquirido la vista?"

(7) Él les contestó: «Me puso barro en los ojos, me lavé, y veo.»

Y este hombre sanado por Jesús, ante este improvisado y hostil tribunal, sigue dando testimonio y dice la Verdad, tal y como fue, y da detalles.

(8) Otros replicaban: «¿Cómo puede un pecador hacer semejantes signos?» Y estaban divididos.

Este es el efecto que provoca Jesucristo, no porque lo busque, sino porque los que no quieren ver la Verdad se sienten atacados por la LUX y prefieren vivir en sus rutinarias tinieblas cotidianas.

Y así "quedará clara la actitud de muchos corazones", como dijo Simeón, y tendrán que decidir si aceptan al Maestro y la salvación de Dios y le reconocen como Mesías; o le rechazan y prefieren seguir como si Dios no se hubiera hecho Hombre por ellos... (¡Y por mí!)

Y de nuevo esta escena viene hoy a nosotros y nos interpela... ¿Qué partido tomamos? ¿Jesús es un mentiroso que dijo ser Dios y era sólo un pecador que curaba en Sábado; o es Dios, y por tanto es el Señor del Sábado y del universo, y ha tenido el tanto Amor y humildad de hacerse Hombre y Encarnarse y morir por Amor a nosotros y para salvarnos? (¡No hay término medio! Es verdad o es mentira. Y el ciego ve... ¿Cómo lo interpretamos?).

(9) Y volvieron a preguntarle al ciego: «Y tú, ¿qué dices del que te ha abierto los ojos?»

Los "sabios" siguen presionando al testigo, a ver si consiguen que rechace que Jesús le sanó, porque si lo hace quizás ellos puedan olvidarlo todo y no tengan que cambiar de vida, ni comenzar a Amar y se den cuenta de que Dios no es un ídolo que pueden manejar a su antojo; sino que Dios exige y llama a la conversión del corazón y a la "metanoia" (al cambio de mentalidad)...

Al final lo más lógico es que Dios sea mucho mayor que mis opiniones y no quepa en mis esquemas mentales, ni en los esquemas con los que la sociedad nos quiere encorsetar, y aceptarle supone tener que abrir nuestras mentes y nuestro corazón y estar abiertos a lo que Dios quiera decirnos...

(10) Él contestó: «Que es un profeta.» 

Pero el ciego no sólo no da un paso hacia atrás sino que aumenta la apuesta, y dice justo lo que puede decir sin ser lapidado (como habría pasado si hubiera dicho que es Dios, caso de intuirlo), y hace una manifestación valiente de su fe: ¡Jesús de Nazareth es un profeta! (Aunque él ni siquiera sabe aún Su Nombre).

(11) Le replicaron: «Empecatado naciste tú de pies a cabeza, ¿y nos vas a dar lecciones a nosotros?» Y lo expulsaron.

Ellos ya habían sentenciado a Jesús, y sus preguntas no buscan la Verdad. ¡Y cómo la LUX les molesta y deslumbra expulsan al sanado! (No quieren verle y recordar que un nazareno inquietante se pasea por sus calles haciendo milagros, porque eso les llevaría a plantearse demasiadas cosas y a salir de sus "comodidades"...)

 (12) Oyó Jesús que lo habían expulsado, lo encontró y le dijo: «¿Crees tú en el Hijo del hombre?»

La palabra diablo viene de "diabolo" y quiere decir "el separador", (como me enseñó JuanLu), y aquí vemos como los fariseos se dedican a separar y le expulsan, y mientras el Señor se preocupa porque no esté sólo y que se una a Dios. (¡Qué bien dijo el Señor: "Por sus frutos los conoceréis"!) ... ¡Y por los frutos de cada uno vemos quién viene de Dios y quién actúa como el diablo!

(13) Él contestó: «¿Y quién es, Señor, para que crea en él?»

¡Qué bonita es la actitud del hombre que busca la Verdad! Como decía Pascal: "Sólo hay dos clases de hombres razonables: los que habiendo encontrado a Dios lo aman, y los que no habiéndolo encontrado lo buscan". ¡Nuestro "ciego" promete y si todos tuviéramos la mitad de vista que él ya seríamos santos!

(14) Jesús le dijo: «Lo estás viendo: el que te está hablando, ése es.»

Jesús, una vez más, se autodefine como "El hijo del hombre" título que culmina una profecía de Isaías y que consiste en un "hijo de hombre" que venía sobre una nube y va al encuentro del Anciano; que es una profecía preciosa que nos muestra a Dios Padre y a Cristo, y que se nos muestra al Mesías, al Redentor, al Salvador. ¡Y Jesucristo acaba de decirnos que Él es Aquel de quién habla esta visión! ¡Ya no hay que seguir esperando!

(15) Él dijo: «Creo, Señor.» Y se postró ante él.

Y aquí vemos que el ciego que era incapaz de ver al hombre, ¡¡¡ahora es incluso capaz de ver a Dios!!! Y su curación no se quedó sólo en su cuerpo, también llenó por completo su alma... ¡¡¡Y postrándose ante el Misterio es capaz de Adorar a Dios Encarnado!!!

¡¡¡Dichosa ceguera la que nos lleva a Dios, y bendita culpa que mereció tal Redentor!!!

+ Oremos por todos los ciegos que caminan sin poder ver con los ojos del cuerpo o con los del Alma (especialmente por los segundos que es muchísimo peor). Y para que los que vemos o creemos ver podamos verle mucho mejor y que tengamos fortaleza para seguir Su LUX hasta el final.

+ Por todos los enfermos de cuerpo y de alma y mente, para que puedan sanar, y por todos nuestros difuntos...

¡Feliz y Santo día hermanos! ¡Besos y abrazos  DCOLORES!!!

Pd: Y no olvidéis nunca que cualquier semilla puede ser el origen de un bosque, (si Dios  así lo quiere)... ¡¡¡Esparcid Sus semillas!!! ¡No os las quedéis sólo para vosotros!


viernes, 13 de marzo de 2026

SÁBADO 14.3.2026 AD: "¡Ten compasión de este pecador!" (Lc 18, 9-14).

EVANGELIO DEL SÁBADO 14.3.2026 AD:

S 14. "¡Ten compasión de este pecador!" (Lc 18, 9-14).

¡Buenos días hermanos! Se nos invita a estar con Dios en el Santo Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo según San Lucas (18, 9-14), que me recuerda a una impresionante frase de los padres de la Iglesia: "Un carro de virtudes tirado por la soberbia lleva al infierno. Un carro de defectos tirado por la humildad lleva al Cielo"... ¡La diferencia entre tener virtudes y ser santo puede ser abismal, si nos lleva a la soberbia espiritual!

Pidámosle LUX al Espíritu Santo, para que podamos crecer en humildad y reconocer que todas nuestras empresas las realiza el Señor... ¡¡¡Gloria a Él siempre!!! ¡¡¡Ven Espíritu Santo!!! ¡¡¡Ven Espíritu Creador!!!

(1) "EN aquel tiempo, dijo Jesús esta parábola a algunos que confiaban en sí mismos por considerarse justos y despreciaban a los demás: (2) «Dos hombres subieron al templo a orar. Uno era fariseo; el otro, publicano. (3) El fariseo, erguido, oraba así en su interior: (4) “Oh, Dios!, te doy gracias porque no soy como los demás hombres: ladrones, injustos, adúlteros; ni tampoco como ese publicano. (5) Ayuno dos veces por semana y pago el diezmo de todo lo que tengo”. (6) El publicano, en cambio, quedándose atrás, no se atrevía ni a levantar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho diciendo: “Oh, Dios!, ten compasión de este pecador”. Os digo que este bajó a su casa justificado, y aquel no. (7) Porque todo el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido».

(1) "EN aquel tiempo, dijo Jesús esta parábola a algunos que confiaban en sí mismos por considerarse justos y despreciaban a los demás:

Jesús dedica esta parábola a los que cumplen alguno/s de estos tres requisitos:

a) Habla a los que se tienen por justos: Y nadie es justo ante Dios, que es el único Justo. Pero, además, todo el que tiene algo de justicia en sí es por Gracia de Dios. Porque no hay justicia que no sea reflejo de la Justicia de Dios. Y a unos Dios nos salva sacándonos del fango del pecado, y a otros evitándoles pecar. ¡Pero todo es Gracia! (Aunque, por supuesto, la Gracia se puede desperdiciar y ponernos a adorar a los ídolos...)

b) A los que se sienten seguros de sí mismos: ¿Es malo sentirse seguro? ¡No! Es saludable y recomendable. El problema es en quién pongo mi seguridad: ¿En nosotros, en nuestro curriculum o ahorros? ¡Todo esto es vanidad! La única seguridad me la da Dios y saber que Él es fiel y me ama... ¡Eso sí es seguridad!

Dice San Pablo: "a los que aman a Dios todo les sirve para el bien"... ¡Todo! Talentos son las cosas buenas y malas. Uno debe santificarse con su valentía y viviendo en unidad con el Espíritu Santo, como San Francisco Javier;  o  santificándose siendo poca cosa físicamente, débil y enferma como Santa Bernardette. ¡La clave es ofrecer todo a Dios y como San Pablo decir: "Sé de quien me he fiado". Y nuestra parte más débil si se la damos al Señor es la más fuerte.

c) Y la miopía de sentirse justos y poner su seguridad en ellos mismos les lleva a despreciar a los demás. (Es el problema de olvidarse de que todo es regalo de Dios, que la siguiente parada de metro es "magna soberbia", y la siguiente "juzgo y condeno"). Yo recomiendo cerrar esta línea (por muchos usuarios que haya) y coger la línea alternativa, con las siguientes paradas: "Todo es Gracia", "El juicio sólo es de Dios", "Dios es mi fuerza", "Mi seguridad está puesta en Dios"...

(2) «Dos hombres subieron al templo a orar. Uno era fariseo; el otro, publicano. 

Jesucristo, a los que tenemos alguno de los tres requisitos (o todos) nos da una preciosa parábola: la del fariseo y el publicano. Y, para empezar, ambos hacen algo bueno: ¡Ir al Templo a orar!

(Hoy dirían que no es necesario ir al templo, que se puede rezar en cualquier sitio, y finalmente jamás rezarían; y en su lugar harían una terapia de respiración y relajación: ¡Como si la oración buscara relajarnos y no un mayor trato personal Con Dios! (Y eso los publicanos, porque los fariseos, criticarían a los que rezan, tachándoles de supersticiosos y poco científicos y sintiéndose muy molestos por su irracionalidad. Pidiéndoles que retiraran sus símbolos religiosos, y que se abstuvieran de manifestar su fe en público). ¡Uff! ¡Mejor volvamos a la parábola original, que esto me parece tan deprimente como el panorama socio-político actual!

(3) El fariseo, erguido, oraba así en su interior: 

El fariseo se pone de pie ante Dios y saca pecho, y se cree que Dios le debe incluso dar las gracias por lo bueno que es, y para sus adentros reza de la siguiente forma:

(4) “Oh, Dios!, te doy gracias porque no soy como los demás hombres: ladrones, injustos, adúlteros; ni tampoco como ese publicano. 

Y comienza dando gracias a Dios, y eso es muy bueno. Así que no va mal: va a ver a Dios a Su casa, a orar y darle gracias... ¡Hasta aquí todo genial!

Pero a partir de aquí va de mal en peor. Dice el Señor"no juzguéis y no seréis juzgados" y él no sólo juzga, sino condena. Y para él todos los demás son ladrones, injustos y adúlteros. (Así que, además, miente, ¡Porque ni todos iban a tener todos los pecados, ni él iba a ser el único libre de ellos!)...

(5) Ayuno dos veces por semana y pago el diezmo de todo lo que tengo”. 

Luego sigue sacando pecho y hundiéndose en el fango. Y cosas buenas como el ayuno y la limosna, las convierte en trofeos ante Dios, ¡Como si todos los dones que tenemos no viniesen precisamente y previamente de Dios!

... ¿Y yo? ¿Me creo a veces con méritos ante Dios? ...

Ayuda a que se le caigan a uno todas las medallas de golpe pensar en sus pecados y miserias de ayer y hoy. Y recordar que  los pecados "superados" son méritos de Cristo, que se los quedó y lleva el yugo conmigo...

Alguna noche en que siento a mí hombre viejo fuerte; en medio de la tempestad interior me ayuda San Francisco de Asis"Cuanto más tentado sábete más amado"... 

Y luego si vuelve el pasado a mí mente y mis miserias de ayer, es San Alfonso María de Ligorio, quién reza en mí:  "Señor, que una miseria tan  grande como la mía, no deje de aprovecharla una Misericordia tan insuperable como la vuestra"... 

Y al final uno se da cuenta de que el cansancio le hace débil y que sólo le queda encomendar su alma a Dios e irse a dormir. Y al día siguiente me da PAX abrazar al Señor en otra Confesión, buscarle en la oración y recibirle en la Comunión. 

Y al recordar la tentación pasada sonrío. Y es que no pedimos a Dios no tener tentaciones sino no caer en ellas... (Definitivamente el ayuno y la limosna no sirven de nada si Dios no nos sostiene, y si podemos hacerlos es don Suyo).

(6) El publicano, en cambio, quedándose atrás, no se atrevía ni a levantar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho diciendo: “Oh, Dios!, ten compasión de este pecador”. Os digo que este bajó a su casa justificado, y aquel no.

El pedir compasión a Dios, acudir a Su Misericordia, a ese Corazón capaz de acoger nuestras miserias. ¡Eso nos justifica! No nuestros méritos, que por muchos que sean no son nada ante Dios.

San Jerónimo, un gran santo que tradujo la Biblia al latín y que los pintores le pintan casi desnudo y haciendo penitencia, recibió la visita del Señor, que le preguntaba siempre: "Jerónimo, ¿qué me das?" Y él respondía con méritos: "mis oraciones",  "mis ayunos", "mis sacrificios"..." Y Jesús, se entristecía ante estas respuestas; y seguía haciéndole la misma pregunta... Hasta que el Santo cayó en la cuenta y respondió: "Señor, te doy mis pecados"  Y Jesús le sonrió, porque eso es lo único que podemos darle a Dios que no venga antes de Él y que de verdad quiera: ¡¡¡nuestros pecados!!!

Pues visto el párrafo anterior convendría recordar que ahora es el tiempo de la Misericordia... ¿Por qué no ir como el publicano a dejarnos abrazar por Dios en una buena confesión, para así poder nacer de nuevo a la Vida de la Gracia, y comenzar una nueva vida al lado de Jesús

Por favor, no te des por perdido y aprovecha este Sacramento que el Señor nos regaló y sueña compartir contigo (Yo lo hice ayer mismo). Sería una pena dejarlo pasar. Ya dijo San Agustín: "Teme la Gracia de Dios que pasa y no vuelve".

(7) Porque todo el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido».

La humillación lleva a ser enaltecido;  la soberbia a ser humillado. Así que, luchemos por seguir los consejos de San José de Calasanz sobre el camino que lleva a la santidad: "Si quieres ser santo, sé humilde. Si quieres ser más santo, sé más humilde. y si quieres ser muy santo, sé muy humilde." 

+ Oremos por los más humildes de la Iglesia: Los que se ocultan tras la clausura para rezar por el mundo y sacrifican por nosotros sus vidas. Su sola consagración, presencia y existencia santifican los lugares en los que están y dan mucha Gloria a Dios... ¡¡¡Muchas gracias por vuestra tarea tan oculta como agradable a Dios!!! Y los que tengamos la alegría de tenerlos cerca no les descuidemos, con nuestro auxilio y oraciones... ¡¡¡Qué el Señor os bendiga, os sostenga y os persevere, y os pague el ciento por uno por hacer este mundo muchísimo mejor a fuerza de Amor y de oración!!! ¡¡¡Gloria a Dios siempre!!!

¡Feliz y Santo día hermanos! ¡Besos y abrazos  DCOLORES!!!

Pd: Y no olvidéis nunca que cualquier semilla puede ser el origen de un bosque, (si Dios  así lo quiere)... ¡¡¡Esparcid Sus semillas!!! ¡No os las quedéis sólo para vosotros!